LAS POSTURAS CORRECTAS EN LA OFICINA.

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    Sentado o de pie, no es fácil conservar una buena postura en el trabajo.  Sobre todo cuando ésta actividad se prolonga durante varias horas. Si tiene una mala postura, no tardará en sentir los efectos en la espalda o las articulaciones.

 

Los trastornos músculo-esqueléticos (TME).

    Estos trastornos (TME) afectan a varios millones de personas en el mundo. Representan un problema grave de salud en el trabajo en cualquier parte del mundo.

Éstas patologías constituyen las enfermedades más frecuentes en el trabajo.

Son los responsables de un ausentismo muy importante y por lo tanto, de pérdida de dinero y calidad de vida.

 

Las consecuencias de una mala postura.

La acumulación del estrés, cansancio, junto con una mala postura, ya sea sentado o de pie, son los causantes de síntomas como: tensión muscular en las muñecas y las manos, los dolores lumbares, la rigidez y el entumecimiento de la nuca y del cuello.

La aparición de este tipo de síntomas es un indicador de que hay que cambiar de postura.

 

Las posiciones correctas estando sentado.

Una buena postura se consigue sin esfuerzo ni cansancio, debe ser indolora y simétrica.

La cabeza debe estar alineada con la columna vertebral.

En posición sentado las rodillas y los tobillos están ligeramente “abiertos” (en un ángulo de poco más de 90 grados).

La parte superior del cuerpo debe estar ligeramente inclinada hacía adelante (de 0 a 30 grados), pero también alineada; lo que a menudo implica reacomodar sus utensilios de trabajo, por ejemplo: pantalla de computadora, silla, etc.

Los brazos son alineados al cuerpo y mantenidos en un ángulo de 0 a 20 grados, ligeramente orientados hacia la computadora.

Sobre la mesa, los brazos y antebrazos deben estar en un ángulo de 90 a 100 grados, para manipular los objetos: ratón, teclado, etc., sin esfuerzo.

Las muñecas son alineadas con los antebrazos y mantenida derechas.